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Estrategias para fortalecer la infraestructura y mejorar la seguridad alimentaria en Nigeria

Nigeria: cómo reducir inflación alimentaria con productividad y mejores cadenas de suministro

La inflación alimentaria en Nigeria se ha mantenido elevada a lo largo de la última década, con picos marcados entre 2021 y 2023 que impactaron tanto la seguridad alimentaria urbana como la rural. La agricultura continúa siendo un pilar de la economía, ya que contribuye de manera notable al producto interno bruto y da empleo a una gran proporción de la población rural. Aun así, el bajo rendimiento, las mermas poscosecha, las cadenas de suministro poco eficientes, la infraestructura insuficiente y la exposición a riesgos climáticos ocasionan desabastos periódicos y ejercen presión creciente sobre los precios de alimentos esenciales como arroz, maíz, sorgo y diversos tubérculos y raíces.

Factores que elevan los precios alimentarios

  • Baja productividad agraria: predominan minifundios, un empleo restringido de insumos de buena calidad, limitada mecanización y métodos de manejo que han quedado rezagados.
  • Pérdidas poscosecha: las frutas y hortalizas pueden desperdiciarse entre 20 % y 40 % por ausencia de refrigeración y espacios adecuados de resguardo; los granos soportan mermas del 10 %–20 % debido a humedad, plagas y prácticas ineficientes.
  • Infraestructura y logística insuficiente: vías rurales, sistemas de transporte y servicios portuarios que elevan los costos y ralentizan la circulación de mercancías.
  • Fragmentación de mercados: productores dispersos sin centros de acopio, lo que incrementa los costos de transacción y disminuye su capacidad de negociación.
  • Dependencia de importaciones para insumos clave: fertilizantes y bioproductos expuestos a variaciones cambiarias y a precios externos.
  • Choques climáticos y de seguridad: sequías, inundaciones y conflictos locales que afectan los cultivos y dificultan la movilidad de los productores.

Ejes para reducir la inflación alimentaria: productividad y cadenas de suministro

Para contener la inflación de los alimentos resulta crucial intervenir al mismo tiempo en la oferta mediante un aumento de la productividad y en la eficiencia del recorrido que va desde la finca hasta el consumidor final, optimizando así las cadenas de suministro. A continuación se presentan medidas específicas que se complementan entre sí.

Aumentar la productividad agrícola

  • Semillas y material vegetal mejorado: difusión masiva de variedades de alto rendimiento y tolerantes a sequía, salinidad y plagas. Programas de certificación y redes de multiplicadores para reducir tiempos y costos de adopción.
  • Manejo integrado de suelos: rotaciones, fertilización basada en análisis de suelo, prácticas de conservación y promoción de abonos orgánicos para elevar rendimientos sosteniblemente.
  • Fertilización accesible y asequible: fortalecer producción local de fertilizantes, mejorar logística de distribución y promover subsidios focalizados o mecanismos de compra anticipada que no distorsionen mercados.
  • Mecanización compartida: esquemas de alquiler o cooperativas de maquinaria y servicios de labranza que permitan escalar sin aumentar significativamente los costos fijos de los pequeños agricultores.
  • Extensión y formación digital: sistemas de asesoría que combinan agentes en campo con plataformas móviles para recomendaciones agroeconómicas, calendarios de siembra y alertas fitosanitarias.
  • Riego y gestión del agua: inversión en riego de pequeña escala (riego por goteo, bombas solares) para reducir dependencia de lluvias y aumentar cosechas en temporadas secas.

Optimizar las cadenas de suministro y disminuir las pérdidas

  • Almacenamiento y frío descentralizado: silos herméticos para granos y cámaras frías solares para hortalizas que reduzcan las mermas y eviten ventas forzadas en picos de cosecha.
  • Centros de agregación y procesamiento local: plantas de secado, molinos y empaques cercanos a las áreas de producción incrementan el valor agregado y estabilizan oferta.
  • Sistemas de información de mercado: precios en tiempo real y acceso al mercado que permitan a productores y compradores tomar decisiones informadas, reduciendo intermediación excesiva.
  • Logística y rutas rurales: mejora de caminos, optimización de transporte y modelos de última milla que bajen costos unitarios de comercialización.
  • Contratos y cadenas de valor integradas: contratos de compra anticipada y asociaciones entre agroindustriales y pequeños productores que aseguren demanda y financiamiento para insumos.
  • Mecanismos financieros y seguros agrícolas: líneas de crédito adaptadas, recibos de almacén y seguros indexados que permitan inversión y tolerancia al riesgo.

Muestras y situaciones implementadas en Nigeria

  • Modelos de franquicia para pequeños productores: la organización Babban Gona ha demostrado que estructurar a agricultores en franquicias con acceso a insumos, formación y mercados puede multiplicar rendimientos y reducir costos de transacción, impactando la oferta local de cereales.
  • Soluciones de frío solar: empresas como ColdHubs han instalado cámaras frías alimentadas por energía solar en mercados y puntos de colección, reduciendo pérdidas de hortícolas y extendiendo la vida de comercialización, con efectos directos en la estabilidad de precios locales.
  • Plantas nacionales de fertilizantes: la puesta en marcha de producción nacional ha mitigado la exposición a shocks internacionales, mejorando disponibilidad y, a largo plazo, reduciendo el costo relativo del insumo clave.
  • Programas de crédito y soporte institucional: programas públicos que facilitan insumos y crédito a agricultores (por ejemplo, iniciativas de préstamo y apoyo a agricultores del banco central) han impulsado la siembra de cultivos básicos y ampliado la oferta en temporadas críticas, aunque requieren mejoras de focalización y evaluación de impacto.
  • Plataformas digitales y financiamiento colectivo: empresas tecnológicas locales han conectado inversionistas con agricultores, permitiendo financiamiento para insumos y acceso a mercados, lo que reduce la necesidad de intermediarios y acelera la inversión productiva.

Medición del impacto: escenarios posibles

  • Disminuir las pérdidas poscosecha de frutas y hortalizas del 30 % al 15 % permitiría ampliar casi un 20 % la disponibilidad en esos rubros, lo que contribuiría a moderar las habituales presiones estacionales sobre los precios.
  • Cuando incrementos promedio de productividad agrícola de entre 20 % y 40 % se extienden a cultivos esenciales mediante el uso de semillas mejoradas, fertilización adecuada y sistemas de riego, la oferta anual crece de manera notable, ayudando a neutralizar impactos inflacionarios asociados al aumento de la demanda.
  • Ajustes moderados en los procesos logísticos y una disminución del margen de comercialización de los intermediarios pueden reflejarse en recortes del precio final al consumidor de entre 10 %–25 %, según el tipo de alimento y la zona.
Por Otilia Adame Luevano

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